Vivimos con prisas… el día a día se hace estresante por motivos de falta de tiempo. El cansancio se acumula y casi no te quedan energías para mañana.
En la web 86400.es plantean una muy interesante solución explicada con todo detalle. Nos ha parecido tan curioso que os hemos copiado el texto íntegro, merece la pena dedicarle 10 minutos a su lectura…
En primer lugar, hagamos un poco de historia y sepamos por qué el día se divide en veinticuatro trozos llamados horas. Parece ser que son los antiguos egipcios los que impulsaron esta división pues disponían de una calendario basado en la aparición cíclica anual de 36 estrellas diferentes en el firmamento tras la puesta de Sol. A lo largo de una noche aparecían 12 de esas estrellas, con lo que se dividió la noche en 12 intervalos, siendo también otros 12 para el día.
En los siglos posteriores al renacimiento se han intentado otras divisiones más lógicas o fáciles como la decimal, dividiendo el día en 10 trozos, pero al final se popularizó del todo las 24 horas, que a su vez se dividieron de forma sexagesimal en 60 subpartes (minutos) y cada una de ellas también en 60 subpartes) segundos. (obviamos en este artículo que en realidad el giro de la Tierra es de algo menos de 24 horas, y el tema de los años bisiestos, etc.)
Por otra parte existen como sabemos 7 días a la semana, que tienen origen en las observaciones que los antiguos realizaban del firmamento, donde veían que siete grandes luceros iban moviéndose por las constelaciones. Estos no eran otros sino la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y el Sol, que dieron nombre respectivamente a los días de la semana lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
Ahora bien, sabiendo la pequeña historia de las 24 horas y los 7 días… ¿por qué no hacer 6 días de 28 horas?. Es obvio que, de la forma que está ya instaurada la sociedad de trabajo y ocio respecto a la luz solar, sería difícil establecer un nuevo orden, pero imaginemos por ejemplo el trabajo de un autónomo, u otros tipos de vidas que no exijan ir a un lugar de trabajo en el horario establecido por la empresa.
En una semana normal de 24×7 existen 168 horas, que son las mismas que hay si elegimos 6 días de 28 horas, pero te da tiempo a hacer muchas cosas más, a dormir más, a trabajar más y a tener más tiempo libro.
Lo normal en un día de 24 horas es de media dividirlo de esta forma:
- 2 horas para rutinas diarias
- 8 horas para trabajar
- 6 horas para tiempo libre
- 8 horas para dormir
Pero con 28 horas en un día (teniendo 6, eso sí) podríamos dividirlo así:
- 2 horas para rutinas diarias
- 10 horas para trabajar
- 7 horas para tiempo libre
- 9 horas para dormir
Con más tiempo libre y para dormir el tiempo para trabajar semanalmente sigue siendo de 40 horas, pero lo mejor es que no te sientes tan cansado en el fin de semana. Existen algunas razones obvias por las que sería mejor una semana de 6×28, por ejemplo:
1. Frecuencia reducida de tareas diarias: Todo lo que haces cada día sólo lo tienes que hacer 6 veces a la semana en lugar de 7, piensa esto multiplicado por todo el año.
2. Trabajas sólo 4 días a la semana: Aunque sigues realizando 40 horas semanales, lo haces en 4 veces en lugar de 5.
3. La polución se reduciría un 20%: Si todos adoptáramos este sistema, todo el tráfico generado para ir a trabajar se vería reducido de 5 a 4 veces por semana.
4. Más productividad y tiempo libre: Con el gráfico de abajo verás que los días te dan más tiempo para trabajar así como más tiempo para gastar con tus amigos y familia después del trabajo. Un día de 28 horas te da 11 horas de trabajo, 8 horas de tiempo libre y hasta 8 horas para dormir. ¡Imagínate lo que podrías hacer!
5. Fines de semana más largos: El fin de semana sigue siendo de dos días, pero con un total de 56 horas, 8 más que las 48 actuales. Con lo que el fin de semana es prácticamente 1/3 de la semana.
6. Cada día es diferente: Al tener cada día 4 horas más el Sol cada día acumula un desfase, con lo que puedes hacer casi todas las tareas es distintas partes del día durante la emana. A veces comerás bajo las estrellas y otras desayunarás al atardecer. Lo mejor es que cada día es diferente y nos alejamos de la rutina.

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